Sr. Pera viernes, 13 de noviembre de 2009

Para finalizar este super reportaje, os contamos ahora nuestra visita a las instalaciones centrales Caterham Cars, en Surrey. Un lugar no demasiado grande, bien cuidado, pero donde se respira artesanía y tradición por todos los rincones.



En la exposición principal de Caterham South encontramos rarezas, tienen expuesto una especie de Seven aun más pequeño y monoplaza (que nunca supimos si funcionaba de verdad o era una maqueta de algun loco), un chasis multitubular de su aclamado Seven CSR, y una unidad de Roadsport con decoración exclusiva Mod 100%, completamente pintado con los colores de la bandera Union Jack, con los paneles de puerta, moquetas e interiores en rojo, blanco y azul, y una cubiera trasera de cuero donde se leía un relieve de "Lambretta" enorme. Tambien había a la entrada un viejo Seven de hace 50 años, completamente arcaico, en aluminio pulido y envejecido. Una preciosidad con cartel de "no tocar".





Pero es cuando accedemos al garage trasero, cuando empezamos a soñar. Tras una puerta blanca nos sorprende una nave llena de coches de todos los tipos y colores, perfectamente colocados. Son coches de clientes para revisar, algunos pedidos terminados, otros en proceso de preparación... pero todos enteros y brillantes. Los brillantes colores naranja butano, amarillo, rojo, azul marino, racing green, negro, blanco perla y plata nos deslumbran sin mostrar orden aparente. Es el teatro de los sueños.

Nos explican que aunque están en plena expansión, y han aumentado la producción, no dejan de ser un fabricante pequeño, artesanal, y que para los coches con "Factory Built" (los que te dan ya construido, en lugar de por piezas para que lo montes en tu casa) tienen una lista de espera de 7 meses. Nos comentan también que las versiones para Europa conllevan una serie de modificaciones por la normativa E5, como es la sustitución de los escapes laterales por unos más convencionales, la no homologación de los backets de carbono-kevlar, o las modificaciones en el catálogo de motorizaciones. Opciones que por otra parte, podemos pedir a posteriori para montar al coche, siempe y cuando firmemos el papel en que Caterham Cars nos explica que no son piezas aptas para la calle, y que su uso debe restringirse a los circuitos.



Tambien nos adelantan en primicia, el cese de producción inminente de sus motores 2.3 de 260cv para el CSR. Según los ingenieros de Caterham Cars, el motor Ford 2.3 que monta el CSR no cumple con las homologaciones de la E5, por lo que se cae de las gamas de todos sus principales mercados (excepto Japón). De esta manera, se estén centrando en el motor Ford de 2 litros que montan los R300, R400 y R500, con mucho más potencial, y listo para ser equipado en las nuevas versiones del CSR que lleguen a Europa. La potencia final no la sabemos todavía, aunque creemos haber oído por ahí que será el de 200cv que monta el R400.

Accedemos por un pasillo rodeado de Roadsports, Classics y CDX, y en cuanto giramos dicho pasillo y accedemos a la calle paralela, nos rodean coches mucho más especiales. Un R400 azul nos da la bienvenida, y más adelante observamos un R500 Naranja. Vamos corriendo hacia él como si lo fueran a prohibir. Es todo de carbono, los asientos del mismo material van sin tapizar, el cuadro de mandos igual, y la instrumentación STACK con pantalla multifunción nos hace empezar a soñar. Pero es que junto a el R500, había otro Seven de color naranja, pero esta vez un CSR260. Nos ponemos a observar su suelo enmoquetado, su interior de cuero, su chasis SV (para tallas L y XL), y todos y cada uno de los extras que tienen en catálogo. Un poco más al fondo hay otro R500 tambien naranja. No presenta ninguna novedad respecto al que acabamos de ver... hasta que mi compañero me señala la palanca de cambios: Es secuencial. Se trata de un cambio secuencial con embrague, al modo de los superturismos de circuitos, la opción más cara del catálogo, y que sólo se puede pedir para el R500. Esto empieza a ser demasiado ya...



Nos dirigimos a la puerta de salida, y encontramos otro R500, con los colores del equipo Brawn GP (blanco perlado con las franjas laterales en amarillo fluorescente con bordes negros. Este además no lleva parabrisas, y en su lugar luce el kit de deflector de carbono con base para el retrovisor central, los leds del shift light y un sinfín de detalles para correr. Es una buen colofón para marcharnos de esa fábrica de sueños. Paso el dedo índice por el largo morro de un R500 a modo de despedida, y nos dirigimos a nuestro Ford Fiesta alquilado... sin comentarios. Volvemos a Madrid, donde nos espera la cruda realidad como si no hubiera pasado nada desde esta mañana.