Sr. Pera viernes, 13 de noviembre de 2009

Tal y como os anunciabamos, aqui os ofrecemos la primera sorpresa de final de año. Hemos volado a Londres para conocer un poco mejor Caterham Cars, el fabricante que lleva 50 años fabricando uno de los deportivos más míticos de la historia del automovilismo: El Seven.



En esta primera entrega de un extenso reportaje, nos centraremos en la Caterham Drive Experience (CDX). Se trata de un evento en que, por medio de un curso de conducción, tendremos la oportunidad de probar un Seven Roadsport en distintas circunstancias según la especialidad del evento elegido (slalom, drift, circuito). De 9h a 16h con desayuno y almuerzo incluidos.

Llegamos al circuito de Brands Hatch, y en el paddock de abajo encontramos el recinto preparado con el camión de la organización, los coches y las carpas. Todo muy recogido, muy "entre amigos", pero perfectamente planificado. Se hacen dos equipos dividiendo a los participantes, y se hacen las primeras indicaciones teóricas por parte del instructor jefe. A continuación, lo participantes van subiendo al coche de uno en uno, para realizar el trazado propuesto y familiarizarse con el coche, sus reacciones, y su puesta a punto (específica para este curso de drift). Hay dos pistas gemelas para poder tener a 2 coches a la vez rodando, mientras otros dos esperan a tener terreno despejado para salir. El ambiente es excelente, y la gente disfruta viendo a cada uno realizar el trazado a su manera, con trompos, errores, alardes, etc. y reimos con las gracias del instructor desde la carpa (siempre con dignidad inglesa).




Las lecciones se van complicando, y cada vez la velocidad es mayor, la distancia a salvar con el coche cruzado es más larga, y la diversión se multiplica. A lo largo de la mañana ves cómo las caras de nerviosismo del principio, se tornan en sonrisas maliciosas, y la gente se va frotando las manos cuando se acerca su turno. Las chicas parece que lo pasan especialmente bien cuando les toca llevar el coche, y a alguna incluso se la oye gritar de excitación a través del casco en mitad de un ejercicio. Es volver a ser un niño de 5 años y jugar con juguetes sin ningun peligro y experimentando de nuevo un mundo de emociones excitantes.

Al final del día se hace una especie de "competición" en que se valora el ejercicio de cada alumno, y se elige al mejor "drifter" del día. Recibe un pequeño obsequio, y anima la tarde a la despedida con los chistes y las anécdotas de la jornada. Hay un puñado de personas que van a pasar el resto de la semana con cara de velocidad...



En la próxima entrega os ofreceremos la prueba del Caterham 7 Roadsport-125 que pudimos realizar al margen del programa de la CDX.