Sr. Pera martes, 24 de noviembre de 2009

Ya sabemos que todos somos unos expertos conductores, al español medio no le hace falta aprender... Pero el pilotaje es distinto. Vamos a defender un poco esta propuesta de los cursos de conducción y pilotaje en circuito, porque no sólo nos viene muy bien a todos, sino que además podremos disfrutar como nunca.



Comencemos por aclarar un punto elemental: La mayoría de estos cursos se celebran en circuito por las facilidades que presentan sus instalaciones a la hora de hacer los ejercicios. Pero en ellos debemos distinguir los cursos de conducción básicos y los cursos de pilotaje (y conducción deportiva). Los primeros los descartaremos salvo que nuestro nivel de pilotaje sea muy básico, para lo cual siempre nos vendrán bien unas directrices, unas guías que nos sirvan para desarrollar un correcto control del coche. Una vez obtengamos esa destreza, nos lanzaremos a los cursos de verdad:

Los cursos de pilotaje suelen ser caros. Rara vez bajan de 300 euros, si bien algunas propuestas que están comenzando rondan precios muy interesantes. Precisamente por lo caros que son y el poco tiempo que duran, debemos aprovecharlo al máximo. Para ello podemos prepararnos unos días antes la parte teórica. En este aspecto, el libro "Técnicas de Automovilísticas de Conducción" de Joan Arnella nos podrá servir bien para asentar todas las bases, y ahorrarnos gastar tiempo de monitor y pista en machacar conceptos que podíamos llevar fácilmente aprendidos. Menciono este libro como hay muchos otros, pero éste en particular resulta breve, es muy sencillo, y no cuesta más de 17 euros.

Otro punto elemental para aprovechar un curso de pilotaje, es la humildad. Hay mucha gente que acude a estos eventos a "lucirse". El resultado suele ser una llamada de atención por parte de la organización, algunos conos en el suelo, y salir de allí con el mismo nivel y con menos dinero. En cambio, muchas veces hay alumnos que ya tienen experiencia, y no dejan de considerar que muchos aspectos de su conducción se pueden mejorar, y para eso están los monitores, que irán sentados a nuestro lado para decirnos "frena más tarde, ábrete más, apura menos las marchas, métete más al interior, sal más abierto," etc. Y sólo de esa forma uno notará cómo su conducción es más precisa, más eficaz, más rápida, y por ende, más segura.



El pilotaje es un arte que a los expertos les lleva toda una vida perfeccionar. Son miles de aspectos a tener en cuenta, desde la posición a los mandos del coche, hasta considerar la combinación entre el estado de los neumáticos y las condiciones del asfalto. Por eso no tenemos que calentarnos si nos corrigen en cuestiones de principante como es la posición de las manos en el volante, o la manera de reducir marchas. Son cosas que no nos parecen importantes en un principio, pero que a medida que uno se va complicando la conducción, pueden resultar necesarias para hacer maniobras de más nivel. Toda indicación de los monitores debe ser obedecida para mejorar, a ellos les pagan para que nosotros lo hagamos mejor, y seguro que cada cosa que nos digan tiene un porqué.

Al final habremos pasado un buen día haciendo lo que más nos gusta, conduciendo a fondo en circuito con seguridad, y habremos aprendido bastante sobre cómo manejar nuestro coche, conociendo sus reacciones al límite, siendo más eficaces, y por supuesto, ganando en respuesta y seguridad en el día a día.

La experiencia bien vale pagar unos cientos de euros, y tener un día para recordar muchos años.