Sr. Pera miércoles, 4 de noviembre de 2009

Vamos a aprovechar el remanso de estos días en las noticias, para hablar de un tema de vital importancia para disfrutar de la "conducción espirituosa": La cabina, el interior, el hÁbitat donde conducimos y nos movemos (o no).




Lo primordial aquí es conseguir una posición natural que nos permita controlar todos los mandos con la mayor precisión y rapidez. Por eso recurriremos normalmente a asientos tipo Backet o similar para lograr una buena postura, y sobretodo, una sujeción lateral que mantenga nuestro cuerpo centrado sin lanzarnos de lado a lado cada vez que enlazamos una rotonda.

La posición del asiento debe ser más bien baja, lo que nos permita un buen juego de piernas (para hacer punta tacón con soltura) sin tocar el volante con las mismas. El asiento nos debe quedar a una distancia de los pedales que nos resulte cómoda, pero en la que podamos accionar con facilidad los 3 pedales a fondo sin forzar la postura.

Cuando hemos logrado una postura óptima con asiento y pedales, nos daremos cuenta de que el volante queda un poco alejado como para moverlo bien sin esfuerzos innecesarios. El volante debe quedar cerca del cuerpo, para poder girarlo por completo con ambas manos sin despegar los hombros del backet. Sólo así conseguiremos agilidad de movimientos, con seguridad en situaciones de sorpresa. Para ello podemos optar por un separador-espaciador de volante (un suplemento en la columna y piña de la dirección para acercarnos el volante) o bien comprar un volante desplazado (que acerca el aro del mismo unos 8 ó 9 cm). El diametro del volante debe ser cómodo para nuestras manos. Normalmente los volantes de rallyes suelen estar entre los 350mm y los 320mm. Si bajamos más, con volantes de 300mm o menos, resultará muy pequeño, se hará más dura la dirección, y posiblemente no nos dejará ver bien el cuadro de mandos detrás de él.



Por último, se requiere que los pedales nos permitan facilidad para accionarlos con los pies. Unos pedales Sparco para atornillar sobre los nuestros de origen son una buena solución que ronda los 40 euros. La clave es acercar el acelerador y el freno sin juntarlos demasiado (accionarlos a la vez cuando hacemos punta tacón, pero nunca pisar los dos por error al acelerar o frenar por estar muy juntos). De altura tambien deben regularse para quedar equilibrados, cosa que sólo comprobaremos cuando pisamos el freno, para saber dónde se queda el pié al frenar y dónde se queda el acelerador para accionarlo con el talón. Si en ese momento quedan a altura similar, será más facil realizar la operación.

Requiere tiempo y paciencia ajustar el interior del coche para conseguir una posición cómoda y ágil. Son horas de pilotaje y de reglar el asiento un poquito para aquí, un poquito para allá, pero el resultado es muy satisfactorio, seremos más rápidos, iremos más seguros y nos cansaremos menos.