Este sábado hemos conducido el Corvette Z06 bajo la lluvia, durante muchos kilómetros. Desde la mañana hasta la noche de un sitio a otro. Y aunque nos ha llevado mil sustos, hemos sobrevivido a la hazaña, y hemos llegado a casa sanos y salvos. ¿Cómo? Pues entra y te contamos lo que se siente:
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miércoles, 20 de marzo de 2013
domingo, 18 de abril de 2010
Restaurando, sufriendo, y disfrutando.
Este fin de semana, El Sr. Coco y el Sr. Pera hemos tanteado un mundo de restauraciones que puede dar bastante juego a esta edición.
Una nave con una pequeña colección, en la que hay un poco de todo, desde coches en perfecto orden de marcha, hasta verdaderos chasis desnudos donde hay que armarse de valor para poder empezar la faena. En una esquina, una montaña de piezas y motores espera a ser clasificada e identificada.
Es una buena oportunidad para empezar en el complicado y sufrido mundo de las restauraciones de clásicos, y a medida que vayan pasando cosas interesantes, iremos actualizando en este blog. Si os soy sincero, algunos modelos son tan tentadores, que no puedo esperar que estén listos para poder hacer la prueba y la sesión de fotos de FuelWasters. Pero toca aguantarse, y esperar a que poco a poco los acontecimientos vayan despejando la nave.
Como aperitivo, este sábado pudimos adecentar y arrancar un Seat 1430 FU "especial". Tras breves intentos, su motor 1.8 cobró vida y empezó a rugir con un sonido bronco, como de V8 antiguo, mientras el gorgoteo de la carburación nos lleva a otra época. Para adecentarlo decidimos animarnos a entrar, y llevarlo hasta la gasolinera más cercana para ponerle algo de gasolina, inflar las ruedas y limpiarlo un poco con la manguera.
Ha sido un viaje de 1 kilómetro, pero de los más intensos que hemos recordado jamás. Los cinturones (¿de seguridad?) abrochados, la tapicería mullida nos abraza, y al ralentí todo el coche parece dar saltitos de un lado a otro. Movemos la palanca más imprecisa probada hasta la fecha, y con un empuje brusco pero inconfundible comenzamos la marcha. Es un coche para llevar con enorme fe, pues tanto los frenos, como las marchas y la dirección, parecen reaccionar al margen de nuestras órdenes, unas veces por exceso y otras por defecto. La gente nos mira al entrar en la gasolinera montados en un estruendo con ruedas.
Allí la sensación de incomprensión y complicidad es total. Un par de profanos en sendos Hondas "deportivos" nos miran con una mezcla de desprecio e ignorancia, y algún que otro señor de edad nos sonríe con complicidad. Mientras el Sr. Coco se afana en lavar el coche con la manguera, todas esas caras y reacciones pasan por encima de la inmortal chapa del 1430 como la espuma del lavadero. No calan en él, sigue como una roca, esperando a que le hagamos una puesta a punto completa, mano de pintura, y ligera preparación, para volver a sembrar el pánico en nuestras carreteras como lo hiciera hace 40 años en manos de delincuentes juveniles de la periferia.
Vuelve a la nave, su ronco rugido se apaga con algunos "brums" y "pops" retardados, desconectamos la batería, y queda a la espera de una profunda revisión. Nuestro entusiasmo no tiene fin. En menos de 2 Km de viaje hemos vivido inercias, vibraciones, rugidos, sustos, risas, e incluso alguna diminuta cruzada.
Creo que estamos al comienzo de una serie de proyectos en los que la sangre, el sudor, las lágrimas y las manchas de grasa van a ser la tónica habitual muchos meses, pero la recompensa de ver cómo estas celebridades van arrancando y moviéndose, será la mejor recompensa. Y vosotros seréis testigos de tal hazaña.
Una nave con una pequeña colección, en la que hay un poco de todo, desde coches en perfecto orden de marcha, hasta verdaderos chasis desnudos donde hay que armarse de valor para poder empezar la faena. En una esquina, una montaña de piezas y motores espera a ser clasificada e identificada.
Es una buena oportunidad para empezar en el complicado y sufrido mundo de las restauraciones de clásicos, y a medida que vayan pasando cosas interesantes, iremos actualizando en este blog. Si os soy sincero, algunos modelos son tan tentadores, que no puedo esperar que estén listos para poder hacer la prueba y la sesión de fotos de FuelWasters. Pero toca aguantarse, y esperar a que poco a poco los acontecimientos vayan despejando la nave.
(que levante la mano el que no haya tenido pesadillas con estas dos animaladas...)
Como aperitivo, este sábado pudimos adecentar y arrancar un Seat 1430 FU "especial". Tras breves intentos, su motor 1.8 cobró vida y empezó a rugir con un sonido bronco, como de V8 antiguo, mientras el gorgoteo de la carburación nos lleva a otra época. Para adecentarlo decidimos animarnos a entrar, y llevarlo hasta la gasolinera más cercana para ponerle algo de gasolina, inflar las ruedas y limpiarlo un poco con la manguera.
Ha sido un viaje de 1 kilómetro, pero de los más intensos que hemos recordado jamás. Los cinturones (¿de seguridad?) abrochados, la tapicería mullida nos abraza, y al ralentí todo el coche parece dar saltitos de un lado a otro. Movemos la palanca más imprecisa probada hasta la fecha, y con un empuje brusco pero inconfundible comenzamos la marcha. Es un coche para llevar con enorme fe, pues tanto los frenos, como las marchas y la dirección, parecen reaccionar al margen de nuestras órdenes, unas veces por exceso y otras por defecto. La gente nos mira al entrar en la gasolinera montados en un estruendo con ruedas.
Allí la sensación de incomprensión y complicidad es total. Un par de profanos en sendos Hondas "deportivos" nos miran con una mezcla de desprecio e ignorancia, y algún que otro señor de edad nos sonríe con complicidad. Mientras el Sr. Coco se afana en lavar el coche con la manguera, todas esas caras y reacciones pasan por encima de la inmortal chapa del 1430 como la espuma del lavadero. No calan en él, sigue como una roca, esperando a que le hagamos una puesta a punto completa, mano de pintura, y ligera preparación, para volver a sembrar el pánico en nuestras carreteras como lo hiciera hace 40 años en manos de delincuentes juveniles de la periferia.
Vuelve a la nave, su ronco rugido se apaga con algunos "brums" y "pops" retardados, desconectamos la batería, y queda a la espera de una profunda revisión. Nuestro entusiasmo no tiene fin. En menos de 2 Km de viaje hemos vivido inercias, vibraciones, rugidos, sustos, risas, e incluso alguna diminuta cruzada.
Creo que estamos al comienzo de una serie de proyectos en los que la sangre, el sudor, las lágrimas y las manchas de grasa van a ser la tónica habitual muchos meses, pero la recompensa de ver cómo estas celebridades van arrancando y moviéndose, será la mejor recompensa. Y vosotros seréis testigos de tal hazaña.
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Experiencias
viernes, 13 de noviembre de 2009
En Londres con Caterham (vol.3)
Para finalizar este super reportaje, os contamos ahora nuestra visita a las instalaciones centrales Caterham Cars, en Surrey. Un lugar no demasiado grande, bien cuidado, pero donde se respira artesanía y tradición por todos los rincones.
En la exposición principal de Caterham South encontramos rarezas, tienen expuesto una especie de Seven aun más pequeño y monoplaza (que nunca supimos si funcionaba de verdad o era una maqueta de algun loco), un chasis multitubular de su aclamado Seven CSR, y una unidad de Roadsport con decoración exclusiva Mod 100%, completamente pintado con los colores de la bandera Union Jack, con los paneles de puerta, moquetas e interiores en rojo, blanco y azul, y una cubiera trasera de cuero donde se leía un relieve de "Lambretta" enorme. Tambien había a la entrada un viejo Seven de hace 50 años, completamente arcaico, en aluminio pulido y envejecido. Una preciosidad con cartel de "no tocar".
Pero es cuando accedemos al garage trasero, cuando empezamos a soñar. Tras una puerta blanca nos sorprende una nave llena de coches de todos los tipos y colores, perfectamente colocados. Son coches de clientes para revisar, algunos pedidos terminados, otros en proceso de preparación... pero todos enteros y brillantes. Los brillantes colores naranja butano, amarillo, rojo, azul marino, racing green, negro, blanco perla y plata nos deslumbran sin mostrar orden aparente. Es el teatro de los sueños.
Nos explican que aunque están en plena expansión, y han aumentado la producción, no dejan de ser un fabricante pequeño, artesanal, y que para los coches con "Factory Built" (los que te dan ya construido, en lugar de por piezas para que lo montes en tu casa) tienen una lista de espera de 7 meses. Nos comentan también que las versiones para Europa conllevan una serie de modificaciones por la normativa E5, como es la sustitución de los escapes laterales por unos más convencionales, la no homologación de los backets de carbono-kevlar, o las modificaciones en el catálogo de motorizaciones. Opciones que por otra parte, podemos pedir a posteriori para montar al coche, siempe y cuando firmemos el papel en que Caterham Cars nos explica que no son piezas aptas para la calle, y que su uso debe restringirse a los circuitos.
Tambien nos adelantan en primicia, el cese de producción inminente de sus motores 2.3 de 260cv para el CSR. Según los ingenieros de Caterham Cars, el motor Ford 2.3 que monta el CSR no cumple con las homologaciones de la E5, por lo que se cae de las gamas de todos sus principales mercados (excepto Japón). De esta manera, se estén centrando en el motor Ford de 2 litros que montan los R300, R400 y R500, con mucho más potencial, y listo para ser equipado en las nuevas versiones del CSR que lleguen a Europa. La potencia final no la sabemos todavía, aunque creemos haber oído por ahí que será el de 200cv que monta el R400.
Accedemos por un pasillo rodeado de Roadsports, Classics y CDX, y en cuanto giramos dicho pasillo y accedemos a la calle paralela, nos rodean coches mucho más especiales. Un R400 azul nos da la bienvenida, y más adelante observamos un R500 Naranja. Vamos corriendo hacia él como si lo fueran a prohibir. Es todo de carbono, los asientos del mismo material van sin tapizar, el cuadro de mandos igual, y la instrumentación STACK con pantalla multifunción nos hace empezar a soñar. Pero es que junto a el R500, había otro Seven de color naranja, pero esta vez un CSR260. Nos ponemos a observar su suelo enmoquetado, su interior de cuero, su chasis SV (para tallas L y XL), y todos y cada uno de los extras que tienen en catálogo. Un poco más al fondo hay otro R500 tambien naranja. No presenta ninguna novedad respecto al que acabamos de ver... hasta que mi compañero me señala la palanca de cambios: Es secuencial. Se trata de un cambio secuencial con embrague, al modo de los superturismos de circuitos, la opción más cara del catálogo, y que sólo se puede pedir para el R500. Esto empieza a ser demasiado ya...
Nos dirigimos a la puerta de salida, y encontramos otro R500, con los colores del equipo Brawn GP (blanco perlado con las franjas laterales en amarillo fluorescente con bordes negros. Este además no lleva parabrisas, y en su lugar luce el kit de deflector de carbono con base para el retrovisor central, los leds del shift light y un sinfín de detalles para correr. Es una buen colofón para marcharnos de esa fábrica de sueños. Paso el dedo índice por el largo morro de un R500 a modo de despedida, y nos dirigimos a nuestro Ford Fiesta alquilado... sin comentarios. Volvemos a Madrid, donde nos espera la cruda realidad como si no hubiera pasado nada desde esta mañana.
En la exposición principal de Caterham South encontramos rarezas, tienen expuesto una especie de Seven aun más pequeño y monoplaza (que nunca supimos si funcionaba de verdad o era una maqueta de algun loco), un chasis multitubular de su aclamado Seven CSR, y una unidad de Roadsport con decoración exclusiva Mod 100%, completamente pintado con los colores de la bandera Union Jack, con los paneles de puerta, moquetas e interiores en rojo, blanco y azul, y una cubiera trasera de cuero donde se leía un relieve de "Lambretta" enorme. Tambien había a la entrada un viejo Seven de hace 50 años, completamente arcaico, en aluminio pulido y envejecido. Una preciosidad con cartel de "no tocar".
Pero es cuando accedemos al garage trasero, cuando empezamos a soñar. Tras una puerta blanca nos sorprende una nave llena de coches de todos los tipos y colores, perfectamente colocados. Son coches de clientes para revisar, algunos pedidos terminados, otros en proceso de preparación... pero todos enteros y brillantes. Los brillantes colores naranja butano, amarillo, rojo, azul marino, racing green, negro, blanco perla y plata nos deslumbran sin mostrar orden aparente. Es el teatro de los sueños.
Nos explican que aunque están en plena expansión, y han aumentado la producción, no dejan de ser un fabricante pequeño, artesanal, y que para los coches con "Factory Built" (los que te dan ya construido, en lugar de por piezas para que lo montes en tu casa) tienen una lista de espera de 7 meses. Nos comentan también que las versiones para Europa conllevan una serie de modificaciones por la normativa E5, como es la sustitución de los escapes laterales por unos más convencionales, la no homologación de los backets de carbono-kevlar, o las modificaciones en el catálogo de motorizaciones. Opciones que por otra parte, podemos pedir a posteriori para montar al coche, siempe y cuando firmemos el papel en que Caterham Cars nos explica que no son piezas aptas para la calle, y que su uso debe restringirse a los circuitos.
Tambien nos adelantan en primicia, el cese de producción inminente de sus motores 2.3 de 260cv para el CSR. Según los ingenieros de Caterham Cars, el motor Ford 2.3 que monta el CSR no cumple con las homologaciones de la E5, por lo que se cae de las gamas de todos sus principales mercados (excepto Japón). De esta manera, se estén centrando en el motor Ford de 2 litros que montan los R300, R400 y R500, con mucho más potencial, y listo para ser equipado en las nuevas versiones del CSR que lleguen a Europa. La potencia final no la sabemos todavía, aunque creemos haber oído por ahí que será el de 200cv que monta el R400.
Accedemos por un pasillo rodeado de Roadsports, Classics y CDX, y en cuanto giramos dicho pasillo y accedemos a la calle paralela, nos rodean coches mucho más especiales. Un R400 azul nos da la bienvenida, y más adelante observamos un R500 Naranja. Vamos corriendo hacia él como si lo fueran a prohibir. Es todo de carbono, los asientos del mismo material van sin tapizar, el cuadro de mandos igual, y la instrumentación STACK con pantalla multifunción nos hace empezar a soñar. Pero es que junto a el R500, había otro Seven de color naranja, pero esta vez un CSR260. Nos ponemos a observar su suelo enmoquetado, su interior de cuero, su chasis SV (para tallas L y XL), y todos y cada uno de los extras que tienen en catálogo. Un poco más al fondo hay otro R500 tambien naranja. No presenta ninguna novedad respecto al que acabamos de ver... hasta que mi compañero me señala la palanca de cambios: Es secuencial. Se trata de un cambio secuencial con embrague, al modo de los superturismos de circuitos, la opción más cara del catálogo, y que sólo se puede pedir para el R500. Esto empieza a ser demasiado ya...
Nos dirigimos a la puerta de salida, y encontramos otro R500, con los colores del equipo Brawn GP (blanco perlado con las franjas laterales en amarillo fluorescente con bordes negros. Este además no lleva parabrisas, y en su lugar luce el kit de deflector de carbono con base para el retrovisor central, los leds del shift light y un sinfín de detalles para correr. Es una buen colofón para marcharnos de esa fábrica de sueños. Paso el dedo índice por el largo morro de un R500 a modo de despedida, y nos dirigimos a nuestro Ford Fiesta alquilado... sin comentarios. Volvemos a Madrid, donde nos espera la cruda realidad como si no hubiera pasado nada desde esta mañana.
En Londres con Caterham (vol.1)
Tal y como os anunciabamos, aqui os ofrecemos la primera sorpresa de final de año. Hemos volado a Londres para conocer un poco mejor Caterham Cars, el fabricante que lleva 50 años fabricando uno de los deportivos más míticos de la historia del automovilismo: El Seven.
En esta primera entrega de un extenso reportaje, nos centraremos en la Caterham Drive Experience (CDX). Se trata de un evento en que, por medio de un curso de conducción, tendremos la oportunidad de probar un Seven Roadsport en distintas circunstancias según la especialidad del evento elegido (slalom, drift, circuito). De 9h a 16h con desayuno y almuerzo incluidos.
Llegamos al circuito de Brands Hatch, y en el paddock de abajo encontramos el recinto preparado con el camión de la organización, los coches y las carpas. Todo muy recogido, muy "entre amigos", pero perfectamente planificado. Se hacen dos equipos dividiendo a los participantes, y se hacen las primeras indicaciones teóricas por parte del instructor jefe. A continuación, lo participantes van subiendo al coche de uno en uno, para realizar el trazado propuesto y familiarizarse con el coche, sus reacciones, y su puesta a punto (específica para este curso de drift). Hay dos pistas gemelas para poder tener a 2 coches a la vez rodando, mientras otros dos esperan a tener terreno despejado para salir. El ambiente es excelente, y la gente disfruta viendo a cada uno realizar el trazado a su manera, con trompos, errores, alardes, etc. y reimos con las gracias del instructor desde la carpa (siempre con dignidad inglesa).
Las lecciones se van complicando, y cada vez la velocidad es mayor, la distancia a salvar con el coche cruzado es más larga, y la diversión se multiplica. A lo largo de la mañana ves cómo las caras de nerviosismo del principio, se tornan en sonrisas maliciosas, y la gente se va frotando las manos cuando se acerca su turno. Las chicas parece que lo pasan especialmente bien cuando les toca llevar el coche, y a alguna incluso se la oye gritar de excitación a través del casco en mitad de un ejercicio. Es volver a ser un niño de 5 años y jugar con juguetes sin ningun peligro y experimentando de nuevo un mundo de emociones excitantes.
Al final del día se hace una especie de "competición" en que se valora el ejercicio de cada alumno, y se elige al mejor "drifter" del día. Recibe un pequeño obsequio, y anima la tarde a la despedida con los chistes y las anécdotas de la jornada. Hay un puñado de personas que van a pasar el resto de la semana con cara de velocidad...
En la próxima entrega os ofreceremos la prueba del Caterham 7 Roadsport-125 que pudimos realizar al margen del programa de la CDX.
En esta primera entrega de un extenso reportaje, nos centraremos en la Caterham Drive Experience (CDX). Se trata de un evento en que, por medio de un curso de conducción, tendremos la oportunidad de probar un Seven Roadsport en distintas circunstancias según la especialidad del evento elegido (slalom, drift, circuito). De 9h a 16h con desayuno y almuerzo incluidos.
Llegamos al circuito de Brands Hatch, y en el paddock de abajo encontramos el recinto preparado con el camión de la organización, los coches y las carpas. Todo muy recogido, muy "entre amigos", pero perfectamente planificado. Se hacen dos equipos dividiendo a los participantes, y se hacen las primeras indicaciones teóricas por parte del instructor jefe. A continuación, lo participantes van subiendo al coche de uno en uno, para realizar el trazado propuesto y familiarizarse con el coche, sus reacciones, y su puesta a punto (específica para este curso de drift). Hay dos pistas gemelas para poder tener a 2 coches a la vez rodando, mientras otros dos esperan a tener terreno despejado para salir. El ambiente es excelente, y la gente disfruta viendo a cada uno realizar el trazado a su manera, con trompos, errores, alardes, etc. y reimos con las gracias del instructor desde la carpa (siempre con dignidad inglesa).
Las lecciones se van complicando, y cada vez la velocidad es mayor, la distancia a salvar con el coche cruzado es más larga, y la diversión se multiplica. A lo largo de la mañana ves cómo las caras de nerviosismo del principio, se tornan en sonrisas maliciosas, y la gente se va frotando las manos cuando se acerca su turno. Las chicas parece que lo pasan especialmente bien cuando les toca llevar el coche, y a alguna incluso se la oye gritar de excitación a través del casco en mitad de un ejercicio. Es volver a ser un niño de 5 años y jugar con juguetes sin ningun peligro y experimentando de nuevo un mundo de emociones excitantes.
Al final del día se hace una especie de "competición" en que se valora el ejercicio de cada alumno, y se elige al mejor "drifter" del día. Recibe un pequeño obsequio, y anima la tarde a la despedida con los chistes y las anécdotas de la jornada. Hay un puñado de personas que van a pasar el resto de la semana con cara de velocidad...
En la próxima entrega os ofreceremos la prueba del Caterham 7 Roadsport-125 que pudimos realizar al margen del programa de la CDX.
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domingo, 18 de octubre de 2009
Día de gloria en el Jarama
Un año más hemos tenido la jornada de puertas abiertas para clubes de coches clásicos en el madrileño circuito del Jarama. Con la nueva restricción acústica impuesta el circuito llevaba un tiempo medio muerto de tandas y verdadero espíritu racing, pero en días como hoy, dicha imposición se levanta, y el paddock se llena de olor a goma y gasolina, y el estruendo de los motores vuelve a llenar el ambiente. Por un día a vuelto la gloria al trazado histórico del Race.
Este año hemos tenido importantes bajas, pues algunos clubes tan notorios como el Club Grupo B España no ha podido asistir (al parecer por falta de asistentes para juntarse y repartir el precio de la inscripción), y otros muchos han visto rechazada su solicitud. Por suerte los míticos Deltonas, Cosworth, M3's y R5 no han abandonado la tradición y han seguido dando espectáculo (muchos de ellos repitiendo en varias tandas distintas).
En cambio hemos tenido mayor afluencia de Minis, una numerosa representación de Muscle Cars Americanos, y un aluvión de Seats Clásicos (600, 124, 1430, 850, etc).
Tambien entre los asistentes hemos visto un público más selecto, con menos vandalismo que en anteriores ediciones. Preciosas pinceladas de nostalgia en los atuendos de algunos pilotos y espectadores, con muchas sudaderas y camisetas de Ferrari, de Gulf-Porsche, Aston-Martin, Sunoco y otras escuderías míticas de siempre.
Ya se nos había olvidado, pero el sonido de los motores de competición y el olor a goma quemada eran muy necesarios para la afición, y sin darnos cuenta, nos hemos vuelto a emocionar como el primer día.
Este año hemos tenido importantes bajas, pues algunos clubes tan notorios como el Club Grupo B España no ha podido asistir (al parecer por falta de asistentes para juntarse y repartir el precio de la inscripción), y otros muchos han visto rechazada su solicitud. Por suerte los míticos Deltonas, Cosworth, M3's y R5 no han abandonado la tradición y han seguido dando espectáculo (muchos de ellos repitiendo en varias tandas distintas).
En cambio hemos tenido mayor afluencia de Minis, una numerosa representación de Muscle Cars Americanos, y un aluvión de Seats Clásicos (600, 124, 1430, 850, etc).
Tambien entre los asistentes hemos visto un público más selecto, con menos vandalismo que en anteriores ediciones. Preciosas pinceladas de nostalgia en los atuendos de algunos pilotos y espectadores, con muchas sudaderas y camisetas de Ferrari, de Gulf-Porsche, Aston-Martin, Sunoco y otras escuderías míticas de siempre.
Ya se nos había olvidado, pero el sonido de los motores de competición y el olor a goma quemada eran muy necesarios para la afición, y sin darnos cuenta, nos hemos vuelto a emocionar como el primer día.
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