Sr. Pera miércoles, 5 de enero de 2011

¿Cómo? ¿Qué discoteca poligonera es esa? Nada más lejos, "The Spirit of Ecstasy" es el nombre que recibe el emblema que lucen los Rolls Royce sobre la parrilla delantera, un icono del máximo lujo forjado durante el siglo XX, y que fiel al diseño original, cumple ahora 100 años.

Se conserva bien a sus 100 años, ¿verdad?

Ya sabemos que no es un tema muy acorde con la línea deportiva de este blog, pero no todo se trata de hablar de "el cacharro más rápido y más radical de esta parte del mundo", y la ocasión, como parte histórica de la automoción, merece un homenaje.

Hace 100 años de esta imagen, y el Sr. Pera aún quiere lucir el traje y el sombrero del caballero que viste de oscuro...

Han pasado 100 años desde que la estatuílla con forma de mujer alada empezó a colocarse sobre la tapa de los radiadores de los Rolls Royce. En aquella época era un bien de lujo tener cualquier coche, pero el Rolls era para gente realmente especial. Y desde entonces, hasta nuestros días, todos reconocemos el Spirit of Ecstasy como un icono de lujo, de un status inalcanzable para mortales como tú (sí, tú) y como yo (sí, yo). La figura del Jaguar plateado siempre será recordada después de su prohibición, pero al fin y al cabo, todos tenemos un tío rico o el padre de un amigo que tenía un Jaguar. Pero un Rolls es otra cosa. En un Rolls aparecen las estrellas de cine sobre la alfombra roja de Hollywood la noche de los Oscars. Desde un Rolls nos saludan los príncipes de las monarquías europeas los días de celebración. Es el símbolo del máximo elitismo, en el país más elitista del mundo, y su fama creemos que está más que justificada. No encontraremos más refinamiento y más glamour que a bordo de un Rolls Royce. Y los horteras de las limusinas pueden esperar detrás a que nos hagan las fotos al bajarnos.


Rolls Royce ha anunciado que durante 2011, todos sus coches saldrán de fábrica con una estatuílla conmemorativa, que lucirá el distintivo "Spirit of Ecstasy Centenary 2011" en la base de la misma. ¿Se podían haber estirado un poco más? Pues siendo quienes son, la verdad es que sí. Seguro que Maybach en su caso lo hacía con metales preciosos, o alguna excentricidad similar, pero siendo realistas, la sobriedad británica es la más elegante característica de sus celebraciones. Y con eso nos vale.

Felicidades por el centenario, y a por otros 100 años de lujo y miticidad.