Sr. Pera lunes, 18 de enero de 2010

Es una idea que desde hace mucho tiempo me rondaba la cabeza, y que he ido hablando con gente que conozco que saben bien del tema. Se trabaja menos en la puesta a punto del chasis de los coches nuevos, y se invierten más horas en afinar los controles electrónicos. Esto para el usuario medio, el 90% del público que va a comprar los "deportivos" de ahora, es una solución perfecta, que además ahorra costes al fabricante, pero en algun momento de su conducción, inevitablemente llega la hora de la verdad, y es ese momento en que las leyes de la física superan las de la electrónica, y el coche saca a relucir lo que realmente lleva dentro.



Chris Harris hablaba de esta idea en Evo Magazine, como MoT (moment of truth), y se refería a él como el un criterio para valorar lo bueno o malo que es un coche, según aparezca más o menos frecuentemente. Explicaba cómo a los mandos de su SL 63 AMG todo son bondades, y controles electrónicos que hacen parecer al coche 500Kg más ligero, pero que cuando forzabas por encima de su límite, la electrónica desfallecía y salía a relucir lo que realmente es, un crucero de 2.000 Kg con escasa puesta a punto.

Esta reflexión de Harris, se podría unir a la frase que corona la entrada a las instalaciones de Aston Martin en Lagonda: "La tecnología es un buen siervo pero un pésimo señor" (aquí se refiere a la preferencia artesanal en la producción de los coches, cuando nosotros queremos enfocarlo más a la puesta a punto de los mismos); y entre ambas, reforzar la tesis de muchos, que habla de que un buen chasis bien puesto a punto es irremplazable, y hace mucho más en pro de la seguridad que mil sensores electrónicos.

Tampoco queremos parecer talibanes en estas cuestiones, es obvio que la seguridad activa a mejorado bastante con estos avances, que a veces incluso nos ayudan a una conducción más eficaz e incluso más deportiva. Pero lo cortés no quita lo valiente, la electrónica tiene que estar al servicio de la conducción, y no ser parte fundamental de la misma. No podemos intentar disfrazar un mal coche con un setup digital muy avanzado, porque tarde o temprano, viene el MoT, la hora de la verdad, y entonces todo pasa muy deprisa...


Marcas como Lotus, Nissan, Porsche o Ferrari lo tienen muy claro: Primero desarrollan un chasis al más alto nivel, después se invierten muchas horas en circuito poniendo todo a punto, dejando todo en su sitio, y encontrando el compromiso que queremos, y en última instancia, se calibra la electrónica para acentuar aún más las excelencias del chasis y las transmisiones. Y creo que todos conocemos ya los resultados de estos fabricantes a la hora de hacer deportivos.

Estas cosas son las que hacen que uno prefiera los coches de hace unos añitos, cuando el deportivo era el coche que se compraban los que querían ir rápido, asumiendo el riesgo de irse a una cuneta si no se tenían buenas manos. Pero ya sabéis que sin riesgo no hay gloria...