Sr. Pera lunes, 11 de mayo de 2009

Los tiempos cambian muy deprisa, y en nuestro amado mundo del automóvil, se han producido muchos despistes en los últimos 10 años. La carrera de los fabricantes por hacer coches más limpios, menos gastones y más potentes, unido a la moda de catalogar todo como "deportivo" para incrementar las ventas, esta haciendo que perdamos un poco el norte de lo que en realidad son las cosas.

Las referencias ahora mismo son muy distintas a los años 70, cuando un deportivo era un coche de reacciones complicadas, sutil equipamiento y comodidad, y más potencia que el resto de la gama. En cambio, hoy en día podemos ser adelantados irresistiblemente por un Todo-Terreno de más de 400 cv, por una berlina familiar diesel de más de 250cv, o por un monovolúmen automático. Cada vez a más cosas se las denomida "sport", y estamos llegando a un punto en que se empieza a llamar así a las variantes precisamente menos deportivas (casos reales como el Sportback, Sportwagon, etc que hacen referencia a las versiones más familiares de algunos modelos, que no sabemos por qué reciben esta denominación cuando son precisamente lo contrario).

El problema no es sólo cuestión de términos, sino tambien de cifras. Así, coches pesados, grandes, altos, familiares o todoterrenos con motores diesel y cambios automáticos pueden ser más eficaces y prestacionales en términos absolutos que los deportivos auténticos de gama media, sacando los colores a más de uno en carretera abierta.

PERO NO NOS CONFUNDAMOS. Un deportivo es una cosa bien distinta. Un coche puede ser mucho menos prestacional, menos potente, menos rápido, y ser más deportivo que los demás. Y es que el deportivo es un coche que nos acerca al deporte del autmovilismo, que nos hace sentir unas sensaciones puras y auténticas, un sonido de carreras, un tacto especial, una posición de conducción determinada, unas reacciones concretas, y muchas veces una incomodidad en beneficio necesario de la eficacia (para los fuelwasters "sarna con gusto no pica").

Un coche de más de 1.700 Kg, con cambio automático, 5 puertas, más de 1.60m de altura, turbodiesel, y de suspensiones blandas jamás podrá ser un deportivo por muy Sport que se denomine, por mucho volante deportivo que lleve, por mucha potencia que genere y por mucha velocidad que alcance, porque no será capaz de emocionar a un piloto, de acercarnos a la sensación "de carreras" cuando estiramos las marchas hasta el corte, cuando enlazamos curvas con violencia o cuando apuramos frenadas cambiando hierros.

A sus dueños les parecerá que su coche les transmite sensaciones deportivas porque cuando pisan el acelerador el coche sale disparado adelantando a todo el que se ponga por delante. A todos ellos les pediría que fueran un día a unas tandas libres de algun circuito baratito, que se pongan a los mandos de cualquier cochecillo de verdad de hace unos años (Golf GTi mk2, Swift GTi, 318is E30, Seat 1430, 205 Rallye y un larguísimo etcétera) y verán que la emoción, la diversión, la pasión y el encanto por el pilotaje es una experiencia bien distinta a lo que entendían hasta ahora.









Y entonces se convertirán en auténticos FuelWasters.

1 comentarios:

Carles20vt dijo...

Muy cierto todo... Entonces es cuando en el trabajo y familia eres un "loco", "irracional", etc... Prefiero gastar dinero en hierro y gasolina que no en otras cosas como fiestas, fiestas++ de los que tanto critican.

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