Sr. Pera viernes, 8 de agosto de 2014

Siguiendo con nuestra sección de "momentos" épicos y casi obligatorios en la vida de todo quemado que se precie, vamos a hablar una vez más de uno en que nadie se fija, del que nadie habla, que nunca se retrata en blogs, pero que a nosotros nos parece casi el más interesante de todos: Cuando después de una sesión intensa de conducir con amigos, te bajas del coche y comentáis la jugada. Tiene más miga de lo que parece:



Es curioso por muchos motivos. El más obvio, que en un blog que narra la pasión por conducir, esté dando casi más importancia al momento en que ya NO estás conduciendo que a los 120 minutos anteriores en que se te nublaba la vista metiendo y quitando marchas como loco. También es contradictorio que un momento en el que NO se trata de conducir, sea el que tal vez más distinga a los verdaderos quemados de los verdaderos posturitas, posers, o como los queráis llamar. De hecho, esta entrada sólo la van a comprender en toda su extensión los que realmente hayan corrido como energúmenos con sus amigos alguna vez, mientras que los que se dedican al postureo y la pose, a dárselas de "drifter-suizide-wallrider-nürlover" y otros muchos tags de twitter juntos, se van a quedar únicamente con la capa superficial (está hecho a propósito, no pasa nada, en realidad no duele).

Para mí, los grandes grandes jrandes momentos de esta afición se pueden contar con los dedos de una mano, y en casi todos ellos recuerdo cosas en común: Mis mejores amigos, los coches aparcados todavía haciendo ruidos de goteos y crujidos (sonando "clik-clik-clik-clik"), y muchas muchas risas comentando la jugada de lo que todo acaba de suceder. Distinción terminológica importante: He tenido muchas charletas de risas con mis amigos petrolheads, y he tenido muchos días de tramos o de tandas. Pero SÓLO las charletas de risas con amigos petrolheads de DESPUES de hacer un tramo o tanda, son los que cuentan aquí.

(Que las barbacoas de después de hacer el oso son las mejores de esta vida es algo que ya todos sabéis)

Llegabas ansioso al punto de encuentro para salir todos juntos con los coches al sitio escogido o el circuito de turno, ha sido complicado cuadrar las agendas de todos para conseguir un día en que no fallase ninguno (no como anoche, que fallé yo estrepitosamente y se tuvieron que ir de paseo sin mi. Exigencias de la vida moderna...), y estamos dispuestos a pegarnos la sesión de conducción espirituosa de nuestra vida. Si se trata de un día de tandas, ya tienes todo a punto y ves pasar los preparativos como a cámara lenta: Cogiendo el ticket de grupo, firmando el seguro, sacando el casco de la funda, los guantes, mirando presiones, comprobando cosas de última hora, esperando a que le toque a tu grupo... Y el semáforo del pit lane se ponen en verde, controlas dónde sale cada uno de tus amigos, más delante o más detrás, cierras la visera del casco, metes primera, y comienzas a avanzar hacia el sol, sin vuelta atrás.

Si se trata de una sesión de tramos, no hablaré aquí de ello, por la dificultad que tiene tratar este tema sin que me cierren el blog, registren mi casa, me hagan una inspección de hacienda, me metan en la cárcel por agitador, quemen mis caballos y se lleven a mis mujeres. Y sí, exagero, pero no tanto como parece.


Terminas la primera tanda o el primer tramo, os reagrupáis y comentas la jugada (en mi caso fumando un cigarro) mientras los coches se recuperan un poco y respiran. Vuelta a pista, vuelta al frenesí, vuelta a la adrenalina subiendo en sangre a la misma velocidad que el cuentarrevoluciones, con la piel de gallina en cada "frenada de fe" (de las que no sabes con certeza si entrarás a tiempo, pero sí sabes que no te vas a quedar corto en ningún caso...), y tu percepción totalmente saturada trabajando a toda velocidad captado todo tipo de estímulos en cada instante: temperaturas, feeling de dirección y los pedales, sonidos del motor y de las ruedas, tacto, trayectorias, el firme por el que vas a pisar, escapatorias posibles, las trazadas de los demás, si el olor a frenos es de tu coche o del que te precede, la distancia que llevas con él y la que lleva tu perseguidor, sus puntos fuertes y puntos flacos para combinarlos con los tuyos y poder "atacarle" sin que se pueda "defender"... Todo sucede muy deprisa y a la vez muy despacio, y lo mejor es no pensar mucho en nada, poner la mente en blanco, mirar lejos para trazar una línea decente, y dejar que todo fluya. (Recordemos que hablo de correr en circuitos, en la carretera se trata de disfrutar sin infringir el código de circulación vigente)

Y ya al final del día toca tomarnos algo para relajar los nervios y comentar la jugada, y de forma completamente discreta surge la magia. Cuando vamos de tandas solemos irnos a un bar cercano a reponer líquidos, y "comprobar niveles", y sentados en una terraza, con las llaves de los coches en la mesa, comentamos. Cuando estamos de tramos no siempre es posible encontrar un bar abierto, y la mayoría de las veces acabamos en el punto donde cada uno se separa camino de su casa, en una cuneta a oscuras, tomando una lata de coca-cola apoyados en los coches, y fumando un cigarrillo. Y sí, comentamos.


Comentamos con risas lo que ha sucedido. Comentamos que el coche de fulano corre más de lo normal esta noche. Comentamos que mengano tiene el día tonto, y se ha colado 8 veces. Comentamos la intervención de tal o cual "espontáneo" que se ha colado entre medias y ha dado guerra. Comentamos que fulano es un cachondo porque desaprovecha todo el espacio para adelantar y lo hace al final del hueco, para dejarnos a los demás el muerto y no poder cogerle. Nos reímos de menganito porque iba tan pasado que la mitad de las curvas las hacia saltando los pianos hasta que en uno se quedó empanzado y ha destrozado alguna pieza de los bajos. Nos reímos con el chistoso del grupo y su manera de contar las cosas que todos hemos visto y vivido hace unos minutos, porque su visión de la misma jugada, contada desde dentro de su cabeza, con sus palabras, resulta más graciosa que la tuya (los míticos "bueno pensé que cabíamos los tres", o "ahí vi que ya iba tarde, que no entraba, y me caía por el precipucio", o el célebre "sí, yo te dije que entraras a fondo, que entrabas sobrado, pero joder es que tú estás tonto por hacerme caso, para qué me haces caso?").

Compartir momentos de muchísima intensidad, y que muchas veces resultan muy peligrosos, crea una relación de amistad realmente especial. Hay momentos en los que confías ciegamente en el conductor al que sigues, copiando su ritmo y su trazada, porque le conoces, y te fías de él hasta el punto de hacer esto que hacemos los quemados y que los demás no comprenden, arriesgándolo todo. Confiamos en el que nos persigue, porque aunque viene pegado a escasos metros de nuestro coche, no tenemos miedo a frenar a fondo, en la confianza de que él también frenará a fondo sin empotrarnos y sacarnos contra las barreras del circuito. Y nos preocupamos los unos de los otros, nos dejamos un mínimo espacio para rectificar, bajamos el ritmo si vemos (o si olemos) que está friendo los frenos. Procuramos señalizar bien si vamos a hacer una maniobra extraña, alumbrar bien, avisar a los demás de lo que pueda suceder, y ayudarnos en todo momento, aunque pueda parecer que es una pelea a muerte y que no cedemos ni un centímetro a los otros. Por eso, con esa amistad tan especial que nos une, las risas de después, los comentarios, y las explicaciones de cada uno son tan importantes, y se viven de una forma tan intensa. Hasta el punto de que son los momentos de esta afición en los que más feliz soy, y más disfruto de mis amigos. (Recordemos que hablo de correr en circuitos, en la carretera se trata de disfrutar sin infringir el código de circulación vigente)

(Lo sé, estamos empezando a acaparar todos los E36 del mercado... No es con mala fe)

Todos hemos visto la misma película desde un punto de vista diferente, desde dentro de nuestro coche, pero cada uno tiene su "edición del director" con cortes inéditos y escenas añadidas. Y por supuesto, hay quien aprovecha la crudeza del momento para sacar todas las excusas y ponerlas en la mesa, para cachondeo de los demás, que le crucificamos vivo desmontando cada excusa, o atacándole con cagadas similares que cometió en la anterior escapada. En ese momento nos une una complicidad tan fuerte y acabamos de pasar juntos por algo tan intenso, que compartirlo después fumando un cigarro y desahogándonos del todo, hace que esos momentos no se puedan comparar con nada.


Y esto es algo que sólo tienen el privilegio de vivir y compartir los quemados de verdad, porque si has salido de paseo con otros amigos, pero sólo para dar una vuelta y hacerle 4 fotos rechulonas a los coches, nada de lo que acabo de describir arriba habrá sucedido, no hay sustento para la hazaña, y las charletas de después serán o no graciosas, pero nunca tan célebres como las que surgen cuando te acabas de jugar la vida con 4 amigos con los que no tienes nada más en común que esa total falta de instinto de conservación. No digo que esté mal ir de paseo flanders por la vida y hacerle fotos horteras al coche, yo también lo he hecho a veces, y tiene su gracia. Pero lo otro que te estoy contando te deja marcado como las reses, y si no ha habido fuego antes, por mucho que te pongan el hierro no se te va a quedar marcado. Ya te lo digo yo. El posturitas, el poser que se ha gastado una fortuna en un coche pepino con mil piezas pata-negra pero luego no corre y va de killer-psycho-skizo pero nada de nada, el que tiene el coche maqueado por fuera para que parezca un maquinote de tramear, pero luego no hay nada de nada, nunca va a saber de qué va esto que estamos contando, nunca va a entender lo que es confiar en tus amigos hasta poner tu vida en sus manos, nunca van a tener un recuerdo imborrable para toda la vida, grabado en su memoria como el día en que vivieron algo insuperable, una sensación de libertad inimitable, la euforia absoluta de haber mirado al peligro a los ojos y haberlo dejado detrás, y reírte de él porque le has ganado. Sólo tendrán un montón de fotos de su coche parado en un escenario bonito, y una lista de piezas de marcas conocidas que realmente no necesitan. Tú tienes la seguridad de que tu vida ya ha valido la pena, y de que puedes decirle a tus nietos que has vivido a lo bestia. Y aquí al lado tienes sentados a tus mejores testigos, que dan fe de ello porque venían a escasos metros haciendo lo mismo que tú. Y NADA NI NADIE te podrá robar eso (a excepción del Alzheimer, pero para entonces ya te importará todo tres cojones), ni su recuerdo, ni su satisfacción, ni el orgullo que sientes, ni la experiencia que te ha dado. Y muchos que NUNCA lo han experimentado querrán alardear de lo mismo que tú, querrán contártelo, o incluso inventarse una hazaña, pero tú que ya lo has vivido con las manos en el volante sintiendo el riesgo de cómo se mueve aquello que TU diriges y controlas, sabes muy bien cuándo te la quieren dar con queso. Esto es algo que te cambia por dentro sólo si lo has vivido en primera persona, y el que pretende aparentarlo hace el ridículo. Y tratar de hacer como que lo has vivido, pero desde el asiento del copiloto, es como decía Chris Harris: intentar explicar a qué sabe el plato que come el tío de la mesa de al lado, por la pinta que tiene y por cómo huele. Es decir, o lo vives en tus carnes, con las manos en el volante, y todo pasando muy deprisa bajo tu cuenta y riesgo, o no vale. (Recordemos que hablo de correr en circuitos, en la carretera se trata de disfrutar sin infringir el código de circulación vigente)


Tanto es así, que más de una vez nos hemos quedado más de 2 horas hablando en un recodo oscuro de una carretera que no lleva a ninguna parte con dos tíos que acabábamos de conocer en el tramo, y nos hicimos amigos de la muerte. O veces que nos estábamos despidiendo y nos fuimos hora y media después, porque no podíamos dejar de comentar la jugada y partirnos el ojete. O alguna que tomando cosas en una terraza, de charleta absurda post-tandas empalmamos la merienda con la cena y tomando cosas después de cenar hasta que cerraran el bar. El tiempo se pasa volando.

Cuando terminas, ¿qué te queda? Pues te queda la satisfacción de haber tomado tu dosis periódica de conducción espirituosa, de haber pasado el momento más divertido de tu vida al lado de tus mejores amigos, de haberte reído hasta que te duelen los músculos de los carrillos, y ahora regresas a casa conduciendo despacio, con la ventanilla bajada, escuchando música, haciendo números en la cabeza sobre la reparación o mejora que necesitas después del día de hoy, y con al certeza de que hoy más que nunca, vas a dormir como un bebé.


Es por esto por lo que digo que, en mi caso, atesoro estos momentos en mi recuerdo como pequeños trofeos de haber vivido al máximo, de haber hecho que la vida valiese la pena, de hacerlo al lado de mis amigos, de compartir con ellos los momentos más salvajes y desgarradores de mi vida, y comentarlos con ellos después, celebrando de alguna forma (sin decirlo y sin mencionarlo) que hemos salido airosos. Las coca-colas y los panchitos saben mejor que nunca, los chistes malos te parecen los más graciosos que has oído jamás, y en ese momento sabes que la gente con la que te acabas de jugar tanto, y con la que has compartido tanto, son más importantes en tu vida de lo que puede parecer. (Recordemos que hablo de correr en circuitos, en la carretera se trata de disfrutar sin infringir el código de circulación vigente)

Aunque sólo sea por esto, vale la pena ser un quemado, vale la pena vivir esta afición con las botas puestas, y nunca dejaré de recomendar a todo el mundo que, en la medida de sus posibilidades, siempre con seguridad, sin hacer el mongolo, y poco a poco cogiendo experiencia, se metan en este mundillo de gente que no tiene nada que ver contigo, pero con los que vas a crear una complicidad que nadie más comparte. Insisto: Vale la pena.


(Edit: Hemos añadido pequeñas aclaraciones en muchos párrafos para que nadie se piense que somos terroristas)

15 comentarios:

Sr. Lichi dijo...

Ya me estuvo comentando Sr. Coco de los tramos de anoche. Una pena que no pudiese ir (y de hecho, pensaba que eran hoy). Así que me fui por cuenta propia a Rascafria, pero no es lo mismo!

Son esos momentos que a pesar de no haberlos vivido en primera persona, ya sólo por el entusiasmo con el que se narran, el énfasis y el amor a hacer estupideces sin sentido para el resto de los mortales pero que los quemadillos compartimos, merecen la pena más de una vez en la vida. Espero apuntarme en la próxima, que tu próximo coche tiene que ponerse minichuches nuevas. Quien dice tu próximo coche dice mi próximo destrozo!

mig dijo...

tantas de la madrugada cuneta dejada de la mano de dios
poner calefaccion para que refrigere
oler a asesinato de frenos en primer grado
vigilar el destrozo de los flancos de las ruedas
ver como acaba de irse 30€ en sopa

sonreir como un loco e ir a por el siguiente

Anónimo dijo...

Si señor

Rodri Mu Riv dijo...

momentos que son dignos del recuerdo, momentos que te dejan sin aliento... al Sr Coco se le olvidaba respirar tb, momentos en que os veis los tres fuera llamando cada uno a sus respectivos seguros, momentos a los que se une un infiltrado y batallea con nosotros hasta su destino... MOMENTOS

Anónimo dijo...

Queremos ideacas e inventos!!

Ander Arribillaga dijo...

artículos como éste os hacen grandes.

me he sentido muy identificado. yo aún recuerdo la primera vez que fui de tramos con mi antiguo coche (un Ford Orion del 93 con 90cv cuando era nuevo, imaginaos...). aún recuerdo cómo fui con un amigo y cómo iba con la adrenalina a tope, cómo nos dejamos los frenos en la subida y bajamos acojonados porque el pedal se hundía sin parecer estar conectado a los frenos, cómo nos paramos al final del tramo para comentar la jugada, tocar las llantas ardientes y esperar a que se enfriaran, cómo fuimos después a tomar algo en nuestro pueblo con el resto de la cuadrilla mientras aún estábamos en una nube.

recuerdos que no se olvidarán jamás.

momentos.

Salvador Moreno Garcia dijo...

Gracias desde lo mas profundo mis cenizas pork me aveis sacado esa sonrrisiya de satisfacion k me daba mi e30 pintado con titanluk pork prefieres unas roscadas, a descojonarte mientras te caen 2 lagrimones por lo que cuesta esa pieza que as rebentao el finde pasado, gracias por sacarme esa endiablada y adictiva sonrrisa gracias

Anónimo dijo...

Apenas he estado un par de veces de tra...digo de circuito y la verdad q estoy empezando a saborear esa sensación.
Enorme sr. Pera a seguir así !
Indeciso

MRB dijo...

Esto antes molaba mas cuando metíais artículos técnicos. !Por una vuelta a los orígenes!
Aun así aun moláis lo suficiente para que siga volviendo.

Sr.Lolomoto dijo...

Otra gran entrada en el blog ,no todo en la vida son caballos,carbonilla y ferodo, ademas de las tuercas y los yerros,lo que mas se distruta de esta aficcion son las sensaciones pero sobre todo poder compartirlas con gente afin en la que puedas confiar ,aunque la verdad aun no he vivido nada similar he disfrutado mucho leyendola.
P.D. Ya se echaba de menos un poco de fruta fresquita.

sisu dijo...

Excelente entrada chicos..! De todo, me quedo con el contar las batallitas de turno al final .., algo que relaja, divierte y da fuerzas para la siguiente..

KingOfTheRing dijo...

Lo de "...pero nunca tan célebres como las que surgen cuando te acabas de jugar la vida con 4 amigos con los que no tienes nada más en común que esa total falta de instinto de conservación" es absolutamente glorioso, jajajajaja... y es que es tal cual... Me encanta leeros...

Anónimo dijo...

Ah!, ¿pero esto no es un blog sobre el ahorro de combustible? perdonar chicos, me he confundido. jijijij y eternamente jijijijijijiji...
Os queremos!!!!

Sr. Pera dijo...

Me alegro de que muchos coincidáis!!

En cuanto a volver a nuestro rollo, estamos en ello, ya tenemos lista una prueba de un cochecillo guerrero, una entrada técnica sobre el uso de una herramienta un tanto polémica, y una prueba de largo recorrido a unos semislicks que también suelen ser objeto de discordia.

El problema ha sido que lo de la venta de camisetas nos consume absolutamente, ha sido y sigue siendo un parto lento y doloroso (aún hoy sigo con incidencias de gente con direcciones incompletas que no han podido entregarles el envío, etc). Como no es objeto de este blog el vender ropa, hemos decidido externalizarlo en una gente que se dedica a ello (a condición de que nos mantengan la calidad y los precios acostumbrados), y nosotros dedicarnos a los coches, las pruebas, y el taller, que es lo que nos gusta a todos. Así todos seguimos contentos. Pronto lo detallaremos en una entrada sobre novedades e historietas.

Tenemos el veranito cargado de cosas que contaros!!

juanjo dijo...

en esta vida,sin sensaciones, estas muerto. esos momentos en los que se te acelera el pulso,por que sabes que no vas tan bien como creias,esa gravilla en la curva que no te esperabas,ese agarre que de repente esta y de repente no, sinceramente, si eso no se saborea, es que tienes horchata en las venas.

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