Sr. Pera jueves, 3 de febrero de 2011

Leyendo otros blogs de coches que hay por ahí, y rondando el eco de las novedades en el mundo de los deportivos (Ferrari, Lamborghini, Pagani...) me ha rondado una idea la cabeza, con la que creo que todos debemos ser muy honestos: Cuando queremos hacernos con un deportivo o preparar el que ya tenemos, ¿para qué lo queremos exactamente?


Todos soñamos con un superdeportivo exótico y sideral, pero si lo piensas fríamente, ¿Para qué? La respuesta lógica es "para ir más rápido". Y vuelvo a preguntar ¿Para qué? Y aquí contestaríamos algo parecido a un "porque cuanto más rápido vamos mejor lo pasamos". Este último planteamiento es el que quiero cuestionar.


Si ahora mismo viene un amigo a tu casa con un Ferrari 458 que le han dejado, para que lo pongas a correr, y tienes una visa que resista los repostajes de un coche así, ¿realmente lo pondrías a fondo y te lo pasarías bien? Pensemos: Un superdeportivo es un coche con un límite de adherencia elevadísimo, unas ruedas enormes y una capacidad de tracción considerable. Si queremos llevarlo al límite para poder cruzarlo, o divertirnos con él, tendríamos que ir a una velocidad absurda, y creo que hay poca gente con las agallas necesarias para meterse en una rotonda con un Lamborghini a 130 kmh "a ver qué pasa" o "a ver qué tal se me da". Ahí esta Youtube lleno de vídeos de los resultados de estos genios.


Ahora pensemos en la misma situación, pero el amigo en cuestión en vez de traernos un Ferrari 458 nos trae un BMW M3 e30. ¿No lo íbamos a pasar realmente bien cruzando un poco el coche, y haciendo el oso a velocidades mucho más moderadas y con un margen de seguridad mayor, y por tanto mayor confianza para desbarrar?


Seamos honestos con el título de esta entrada, y respondamos con sinceridad, y seguro que nuestros objetivos se hacen alcanzables. Voy a contestar en voz alta, mi testimonio:

Yo quiero un coche que sea divertido de conducir, que sea puramente deportivo, y que siempre que lo saque un fin de semana para subir a las montañas, me permita pasarlo bien, me emocione, y convierta cada desplazamiento en una anécdota, y cada viaje en el tema central de conversación de la semana. Quiero un coche que evidentemente sea rápido, pero no excesivamente, que sea tracción trasera, que tenga un motor con garra, un cambio rápido y una suspensión ágil. Ya tengo un coche para diario y para lo práctico, mi supuesto deportivo perfecto debe ser únicamente deportivo, cualquier otra concesión al lujo sobra.


Y para eso me basta un E30 algo vitaminado, un 190 2.3-16, un Lotus, un Caterham Super 7, un Sierra Cosworth, un Nissan S14, un Toyota MR2, o cualquiera que cumpla con lo citado arriba sin necesidad de ser muy potente, muy puntero o muy caro. ¿Me adelantarán los domingueros con su diesel en la autopista? Es posible, pero a ninguno de ellos les hace feliz su coche cada kilómetro que pasa como a mí me hacen sentir cualquiera de los arriba mencionados.