Sr. Pera viernes, 11 de septiembre de 2009

Abrimos este mes de Septiembre con un aluvión de novedades por parte de los fabricantes premium. Y es que el Salón de Frankfurt siempre crea expectación, cita a la que todas las marcas quieren llegar con los deberes hechos y ofreciendo sus mejores creaciones. Ferrari presentará aqui su nuevo F458 Italia, con 560 cv a 9.000 rpm, McLaren anuncia su nuevo deportivo de calle para hacerle la vida imposible a Ferrari y Lamborghini, con motor central biturbo (bloque de AMG), Audi desvelará su R8 descapotable, y Mercedes termina de mostrar por completo su flamante SLS-AMG, sobre el cual ya nos ha ido soltando un goteo incesante de fotos espía y vídeos de prototipo en pruebas.



Como estamos viendo, las marcas premium pretenden luchar contra la crisis huyendo hacia adelante, y creando modelos aún más caros, más rápidos, más lujosos y más exclusivos, si bien en marcas generalistas vemos un fenómeno parecido con lanzamientos de deportivos especiales (Focus RS, Nissan 370Z, etc). Parece que cuando el temporal arrecia, los coches de gasoil caen en picado, y el plan 2000E apenas suaviza el golpe, los fabricantes recurren a la deportividad para dar una imagen de marca y un cierto status a su gama.

Pero es sobre el Mercedes SLS sobre el que queremos centrar nuestra atención, pues resulta sin lugar a dudas, uno de los lanzamientos más espectaculares del año, y que casi seguro será un exito de ventas.


Su estética es una mezcla perfecta de vanguardia y nostalgia, de tecnología espacial y recuerdos de un glorioso pasado: El 300SL de 1954, conocido como "Alas de Gaviota" (Gullwing) por la peculiar apertura de sus puertas. La parrilla delantera completamente retro, su zaga redondeada, el techo tipo cabina (por el que su antecesor fué tambien llamado "Pagoda"), y su interminable morro, son señales inequívocas del homenaje al 300SL (o al prototipo de competición del que derivaba este).

En cambio su motor V8 de origen AMG, con 6.3 litros de clinidrada y 571 cv, asociado a la primera caja de cambios secuencial de 7 marchas con doble embrague que monta Mercedes, en posición trasera, con unos descomunales frenos AMG, y carrocería y bastidor de aluminio, hacen que alcance los 317 Kmh y que pase de 0 a 100 kmh en menos de 4 segundos.

Llaman la atención los detalles deportivos, como el shift-light progresivo del cuadro de mandos (tipo F1), la información que proporciona sobre presiones y temperaturas (de aire, agua y aceite), su interior de cuero, alcántara y carbono, su reparto de pesos perfecto entre ambos ejes, y la manera de entregar su rendimiento: con par constante y abultado, pero con potencia creciente hasta las 6.800 rpm.


Su precio aún no se ha desvelado, pero se rumorea por foros ingleses que superará los 180.000 euros. Un perfecto rival para deportivos elegantes de alta costura, como Aston Martin o Maserati. Teniendo en cuenta el éxito rotundo de ventas del SL55 Amg y SL63 AMG, con precios similares al del nuevo SLS (ligeramente por debajo sus predecesores), pero mucho más barato que el SLR McLaren, podemos ya predecir que veremos muchos SLS-AMG por nuestras carreteras.

Un aplauso para Mercedes-Benz.

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