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miércoles, 28 de junio de 2017

Fauna en los Desguaces

En mi vuelta a los orígenes cacharriles me he reencontrado con mis viejos amigos los desguaces. A lo largo de esta vida hemos visitado y conocido todo tipo de sitios, desde los más sórdidos donde nos abre la verja un hombre con un perro de presa hasta los más conocidos por todos. Y de todos ellos, y a base de frecuentarlos, uno descubre que existen auténticos patrones de conducta y personajes que se repiten en todos ellos.



(Con esta foto le acabo de abrir un mundo de posibilidades a algunos male-attention-whore de Instagram)


Porque hasta hace poco, con el taller en funcionamiento, las piezas de desguace las pedía por teléfono y venían corriendo al taller, así que me ahorraba tiempo y gasolina en ello, pero perdía la esencia de cacharrear in situ entre chatarras amontonadas. Ahora que todo vuelve a sus orígenes, y tengo un Mercedes (cuando tienes un Mercedes viejo los desguaces se vuelven la mejor fuente de suministro de piezas y mejoras), he recuperado el hábito.

Tanto es así, que me río al verme quedando con amigos para ir el sábado al desguace, con las herramientas, y entramos por la puerta casi dando saltitos, como cuando las chicas llegan a Zara a primeros de mes. Los estantes llenos de líneas de escapes y alternadores nos hacen cotillear para buscar inventos, y en las campas palpamos las chapas de los coches que nos valen como las señoras mayores palpan la fruta madura en la frutería. Y es que, los quemados somos chatarrillas por naturaleza... Nos quieren tachar de criminales medioambientales, y resulta que estamos reciclando coches enteros, ahorrando miles y miles de euros y kilos de carbono de impacto ambiental en la producción de un coche nuevo, y reutilizando sus piezas ya obsoletas una y otra vez...

Y entre todas estas personas concienciadas con el medio ambiente, encontramos algunos personajes recurrentes que habrás conocido, seguro, si eres de los que frecuentamos los desguace en busca de tesoros:

1.- El Hombre Miserias.- No hay desguace que se precie sin un hombre miserias perdiendo el tiempo (y el dinero). Se trata de personajes de todo tipo y edad, que van al desguace en busca de recambios y piezas de ínfimo valor. Su presupuesto para esa mañana no supera los 10 euros, pero viene dispuesto a invertirlos hábilmente en cosas como unos fusibles, una bombilla del cuadro de mandos, los embellecedores de la consola central, y un tapón de gasolina. Viene desde Valdeminpollez con un Seat Toledo gasolina de 1995, se ha gastado 10 euros en piezas usadas que nuevas costaban 20 (como mucho), pero se goza los cuerpos por haberse ahorrado los 9 euros y medio que probablemente ha gastado en gasolina para llegar hasta allí. Y eso, hamijos, no tiene precio.

(Existen desguaces muy ordenados...)

2.- El "Hasta Luego".- Es un hombre con información privilegiada. Tiene en nómina a un chaval que trabaja en el desguace, que le pasa chivatazos de los coches que entran y puedan ser de su interés, para ir el primero y surtirse de todas las piezas que necesite antes de que lleguemos los demás. De esta manera, tú, que eres un pobre incauto, recibes la llamada de tu amigo Paco, que viene del Desguace y ha visto que traían un coche como el tuyo, te coges tu caja de herramientas (maletín Mannesmann de los chinos, de 215 piezas, como debe ser), y te plantas allí como las balas. Cuando llegas, te encuentras el chasis de lo que era un coche como el tuyo, y a un tío que se lleva hasta las puertas y te dice un "Hasta Luego". No se puede luchar contra ellos, porque algunos dicen que viven en el desguace, y cogen las piezas por la noche para que no encuentres nada útil al día siguiente.

3.- El Sospechoso.- No suele dejarse ver con frecuencia, pero si insistes en varios desguaces te lo encuentras. Tú estás tirado boca arriba en los asientos de un BMW tratando de desatornillar algo bajo el salpicadero (bajo el sol justiciero, habitualmente), y de repente oyes una voz a escasos centímetros de tu cabeza. Claro, te encuentras en una posición muy vulnerable, y sufres. Es un Sospechoso, que te viene a pedir prestada una herramienta. Existe una ley no escrita en los desguaces, que dice que si prestas una herramienta a un desconocido, no la vas a volver a ver jamás. Y esto es 100% correcto. Otras apariciones suelen darse tras la valla de los coches apartados por el desguace (coches especiales que están preparando para sacar a la campa), para pedirte que le alcances un destornillador, o incluso uno que está dentro del desguace y que te increpa cuando tú estás fuera, aparcando, para que le cojas algo que te va a lanzar por encima de la valla, y se lo des a la salida. Mi consejo personal es hacer señas como que no hablas su idioma, y te largues de allí con viento fresco, porque lo peor de estos personajes sospechosos, es que son realmente pesados...

(...y otros no tan ordenados)

4.- El Profesional.- Viene a hacer auténticas proezas. Puede ir solo o acompañado. En una mañana ha cortado con un cincel y un martillo un coche por la mitad, para llevarse todo en una furgoneta por piezas (true story), puede levantar un coche metiendo por debajo neumáticos de los coches de al lado, valiéndose del gato que traía el coche de desguace en el maletero, para desatornillar con sumo cuidado el catalizador y llevárselo a casa, o directamente a desmontar todas las piezas de un salpicadero (una por una) para obtener un menor precio al presentar en el mostrador las piezas pequeñas por un lado (con su compinche), y el salpicadero sin complementos por otro (a precio de incompleto). A veces el Hombre "Hasta Luego" y El Profesional son la misma persona. Si esto sucede, mejor vete a tu casa y vuelve otro día con más suerte.

5.- Family Guy.- Porque no hay mejor sitio para soltar a tus tres hijos de 3; 5 y 7 años  un sábado por la mañana que en un desguace lleno de cristales rotos, hierros oxidados, y piezas pesadas de coches que se pueden abrir o cerrar sin previo aviso. El Family Guy (o Padre de Familia, para los menos avezados), va allí con toda su prole, a pasar el sábado, y suelta a los críos alegremente por allí como si estuvieran en el Parque de Atracciones. Él va a lo suyo, a desmontar un embrague de un Talbot Horizon, y sólo de vez en cuando, y si uno de los niños agrede a otro, alza la vista, les pega una voz, y vuelve a sus tareas. Pero como decían en los Simpson, "¿es que nadie va a pensar en los niños?", así que pensemos en esos niños... Si sobreviven a una serie de mañanas en el desguace, sin coger ninguna enfermedad contagiosa ni sufrir amputaciones en ningún miembro por caerse encima del capot doblado de un E34, van a ser, sin duda, seres indestructibles, y capaces vivir felices en medio de la desolación. Si el apocalipsis zombie viene algún día (Dios no lo quiera), son estos niños los que harán una comunidad de supervivientes con palos y armas oxidadas.


6.- El Inventor.- Viene con una idea muy clara de lo que quiere construir, pero no tiene absoluta idea de lo que va a necesitar para hacerlo realidad. Aparece en el desguace con su maletín de herramientas y deja que el hierro oxidado sea su musa y su inspiración. De esta manera, cuando llega al mostrador de pagar se encuentra con una lista del estilo: un botón de elevalunas de un Renault Laguna, el mecanismo del limpiaparabrisas de un Opel Azcona, la moldura del vierteaguas de un Mitusbishi Galant, y una serie de piezas sueltas indeterminadas que formaban parte de un cierre centralizado. Porque él sabe que lo puede necesitar para hacer un invento que tiene en mente, y ponerse una barbacoa en la guantera con un pincho que le dé vueltas a la carne mientras conduce, y que tira un chorro de aire caliente de la calefacción que ha derivado del salpicadero, y con una resistencia da calor por debajo y por los lados... pero necesita las piezas para llevarlo a cabo.

7.- El Diablo de Tasmania.- Lamentablemente, este personaje indeseable se ha reproducido durante los últimos 10 años, y ha sido el motivo de que los desguaces cambien su modelo de funcionamiento, dejando menos libertad para trastear en la campa: El Diablo de Tasmania se caracteriza porque va dejando un reguero de destrucción innecesaria a su paso. Para sacar la pieza que busca destroza todas las de alrededor, o las deja prácticamente inservibles. ¿Para qué desmontar una moldura o un soporte que puede necesitar el siguiente que venga, si puedes destrozarlo con un destornillador y sacar la pieza que necesitas en menos tiempo? Es el tipo de personajes que te destrozan un salpicadero para sacar una guantera, que te rompen una consola y sus molduras para sacar una radio, o que despedazan un panel de puerta sano para acceder al elevalunas. No digo que tengamos que actuar en el desguace como en el Servicio Oficial de la marca, a veces no queda más remedio que romper, a veces un coche está bloqueado y no se puede abrir sin romper una ventanilla, o a veces el soporte de la pieza está deformado y no se puede desmontar sin romperlo, pero de ahí a la destrucción gratuita, hay un abismo. Gracias a estos energúmenos ahora los desguaces suelen desmontar las piezas buenas o valiosas, y guardarlas para pedirlas en el mostrador, lo que hace que uno normalmente encuentre menos tesoros, o muchas veces obligándote a comprar todo el conjunto de la pieza y sus accesorios, cuando sólo necesitas una pequeña parte.

(Así queda un coche después de que uno de esos genios entrase a desmontar las alfombrillas y el pomo del cambio)

8.- El Buen Samaritano.- Es la contraparte del Diablo de Tasmania. Es un hombre paciente y bueno que va con tiempo al desguace, que está liado con sus cosas, pero que no duda en ofrecerte ayuda con lo tuyo. A veces incluso te da un buen consejo cuando menos te lo esperas, "ya que coges el mecanismo del limpia, no te olvides de coger estos conectores, que son muy frágiles y lo mismo te cargas alguno al cambiarlo", o bien "cuando saques tu pieza para intercambiar por esta, puedes aprovechar y acceder a las piezas que hay debajo, que suelen ser inaccesibles, y aprovechar para cambiarlas y ponerlas nuevas, es mi consejo". El único problema de este personaje es que puede confundirse con su variante "Buen Samaritano Cuñado", que hace lo mismo, con su buena intención, pero no tiene ni puta idea de lo que te está contando en realidad, y te puede meter en un fregado interesante si le haces caso. ¿Cómo distinguirlos? Es complicado, pero yo suelo poner un filtro diferenciador para hacer caso o no a un buen samaritano: Si pasas de él y no se preocupa, sino que sigue a lo suyo, probablemente sea el de verdad. En cambio, si al pasar de sus consejos, te va persiguiendo por el desguace dándote la brasa, insistiendo, o incluso tocándote el hombre y empezando las frases con un "Escucha...!" , tiene muchísimas papeletas de tratarse de la versión cuñado. Porque, como nunca me cansaré de repetir, y decía mi abuelo manchego, "en esta vida se puede ser de tó menos pesao".

9.- Diógenes.- Va acaparando una serie de piezas que no necesita en absoluto, de coches que nunca ha tenido, pero no puede dejar pasar. Porque el brazo limpiaparabrisas de ese Mercedes está nuevo, y las ventanillas traseras de ese BMW E28 no son fáciles de encontrar, y la antena retráctil de ese Audi tiene pinta de no estar tocada, igual que la radio Pioneer con casette de ese Renault 21, o el pomo de marchas de ese Nissan que está como nuevo. El alerón de ese Ford Escort seguro que se puede adaptar a otros coches, y el fuelle de las marchas de este Mazda MX6 está nuevo y probablemente se pueda poner en el fuelle de otro coche. A todo este sinsentido de piezas que no necesitas, le añades un puñado de fusibles, y unas bombillas H1 que llevaba puestas un Lexus, y... ¿Quién puede resistirse a llevarse semejante lote de tesoros a casa?

(Es la casa de Diógenes, vista desde detrás)

Por supuesto, hay muchos otros personajes, pero tal vez no sean tan recurrentes ni tan universales como estos que hemos reunido hoy para vosotros. También hay sucesos paranormales y leyendas urbanas que van y vienen de los desguaces, que si un señor que se quedó a dormir dentro de un Mercedes porque se le hacía tarde, que si otro que se pensaba que el aparcamiento era parte del desguace y se dedicaba a desmontar piezas de los coches aparcados de los clientes, que si uno que se llevó su pieza rota de muestra para buscar la buena, y tras encontrarla y desmontarla en la campa al coche de desguace le instaló la pieza que él mismo traía de muestra (true story), que si aquel que encontró en el desguace su coche robado hace años, o el cleptómano que se dedica a robar fusibles de los coches (normalmente no te los cobran, es como llevarte de la consulta del dentista la revista Hola de 2003 que tienen al final del montón de revistas), por puro placer de delinquir a menor escala...

La vida del desguace es la vida mejor, la echaba de menos, tiene un pequeño componente de aventura, improvisación, y búsqueda del tesoro, que en ningún otro sitio puedes encontrar. Porque a veces, se pueden seguir encontrando tesoros entre el hierro oxidado...


15 comentarios :

  1. Hola,

    Muy divertido, en casos hasta verídico, el artículo. Me gusta que hayáis vuelto!

    Por cierto el Opel Ascona, para los antes de la Logse, siempre se escribió con S ;)

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  2. JAJAJAAA, estaba esperando esta entrada.
    Me he reído un buen rato.
    Saludos.
    Emlata.

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  3. jajajajajaja enormes! verdad verdadera todo!

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  4. Te olvidas el que va al desguace a por piezas para vender jajaja

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  5. jajaja,esos tiempos ya casi han pasado,una pena los sabados por la mñn en la chatarrilla.
    excelente entrada.

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  6. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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  7. Uno se encuentra de todo, el peor de todos para mi es el cuñao y parece que los atraigo no hay vez que vayamos a buscar algo para algún coche de un colega siempre se me pega a la espalda todo el rato. Vaya suplicio de hombres por dios.

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  8. Reconozco que no soy muy de cacharrear en desguaces, básicamente porque mis amigos no son muy aficionados a los coches y porque me da pereza ir solo. Tengo ganas de engañar a alguien y empezar a pasar las mañanas de los sábados "perdiendo el tiempo" en montones de chatarra.

    PD: Muy de acuerdo en lo que comentas del medio ambiente. Muchos de los que va de ecologistas se olvidan de que antes de reciclar, hay que reducir primero y reutilizar después. El petrolhead medio reduce la fabricación de coches nuevos (porque no los compra) y reutiliza piezas, dejando solo las inservibles para el reciclaje. Ah, y que sepan que sus superfurgos diésel contaminan una barbaridad.

    PD2: Muy sutil la referencia de la foto de portada. Me da que solo la pillamos unos pocos XD.

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  9. Jajajaaaa gran articulo, como os echaba de menos coño!!!

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  10. ¡Me des-po-llo!

    El día que lleve a mi hijo de 4 años a un desguace a por un limpiaparabrisas trasero de un golf reventado va a ser inolvidable.

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  11. LLevo descojonándome 15 minutos por vuestra culpa...

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  12. Muy bueno,
    también otra fauna algunos de los vendedores, que te quieren cobrar a precio de recambio nuevo uno viejo, o que te pretender colar una pieza que no se sabe si encaja en tu vehículo a ciencia cierta, parece que es la misma pieza, me la compras, te dice, y si no es, no te la recompro... o al 10% de lo que has pagado
    Ciao.

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