Sr. Pera lunes, 18 de mayo de 2009

Se nota que la crisis no castiga igual a todos, y en el sector del automóvil de lujo las desigualdades pueden ser atroces.


Hay para todo como en todas partes, pero es curiosa la desigualdad de trato que esta teniendo la crisis para los propietarios de deportivos de lujo. Y es que mientras unos ven vaciar sus cuentas y tienen que recurrir a su garage, otros aprovechan esta circunstancia para conseguir buenas piezas. Ejemplos hay muchos, pero llama la atención la escasísima serie numerada del Lamborghini Reventón, cotizada hoy en casi el doble de su valor, y con más de 4 unidades a la venta en internet, 2 de ellas en EE.UU. y que no parecen tener ningun movimiento desde hace ya casi 4 meses... En cambio hoy se ha batido el record de precio para un coche en una subasta, con de 8 millones de libras (más de 9 millones de euros) alcanzados por un Ferrari 250 TR (Testa Rossa) de competición de 1957.

Pero el síntoma más significativo de la buena marcha de este mercado, es la proliferación de las series limitadas de los más exóticos fabricantes. Es una moda que hacía tiempo que no veíamos, y que se esta contagiando incluso a coches más humildes como el Renault Megane Sport R26-R.

Bentley sigue lanzando cada poco tiempo versiones exclusivas de su Continental, basado casi siempre en acabados exquisitos por dentro y por fuera, tapizados artesanales, combinaciones de colores de una elegancia sublime, o firmas de los más reputados diseñadores de moda y complementos.

Aston Martin por su parte, va más allá y lanza una versión de su Vantage (conocido siempre por su motor V8) pero esta vez con un motor V12 de potencia superlativa y mejoras notables en chasis y estética a la altura de las circunstancias, todo ello, como siempre, realizado artesanalmente con los más perfectos acabados.

Y Ferrari riza el rizo con su F430. Hace tiempo sacó la version especial "Scudería", más deportiva más potente y más radical. Después anuncia una serie limitada y numerada sobre esta versión especial, el " 16M Scudería Spider", que conmemora su reciente victoria en el mundial de costructores de F1 2008, 499 unidades numeradas y certificadas, a elegir en tres colores exclusivos, y como única posibilidad de conseguir un F430 Scudería en versión descapotable (todos eran cerrados). Por si fuera poco, el domingo se subastó la última unidad que se fabricará del F430, con los colores plata y dorado de la ciudad de Aquila (castigada por el terremoto reciente), y que se contruirá para finales de este año.

Los demás mortales nos tenemos que conformar con conseguir las series limitadas de mitos más humildes del pasado, que sin ser demasiado caros, se cotizan a más del doble de sus homólogos no tan espciales. Esos Clio Williams con su unidad numerada, esos BMW M3 (e30) SportEvo tan buscados, esos cotizadísimos Sierra Cosworth RS o Audi SportQattro, o los ya imposibles de ver Renault 5 Turbo2. El coleccionismo de coches exclusivos está de moda, y con cerca de 10.000 euros ¡podremos empezar nuestra colección!

Sr. Pera jueves, 14 de mayo de 2009

Pensaba llamar a esta entrada "El enemigo es el peso", pero reservo la mítica frase para un tema más apropiado. Aun así guarda una estrecha relación con la cuestión del peso, y cada vez son más las voces que se alzan en este sentido.

Hoy Catherham (fabricante atesanal de pequeños deportivos ingleses, réplicas autorizadas del mitico Lotus 7) confirma con datos una tendencia en el mercado inglés, de desplazamiento de los compradores de deportivos de lujo, hacia sus pequeñas obras artesanales. Cada vez más clientes de Porsche, Ferrari o Aston Martin encargan un Catherham Super 7, por ofrecer una exclusividad muy similar (o mayor), una elegancia propia de un coche que lleva fabricándose casi 50 años, unas prestaciones iguales o mejores que los superdeportivos mencionados, y un precio MUY inferior.


No es ningun secreto que un coche muy ligero es más rápido, más fiable, más económico y menos contaminante que un coche pesado, y es que si la mecánica (motor, chasis, frenos...) tiene que mover un peso mucho menor, lo hará con mayor soltura y sin casi esfuerzos.

Cambiar un Porsche por un Catherham es similar a cambiar el CD por el Vinilo. No tiene ni su tecnología, ni su equipamiento (no tiene ni puertas), ni su diseño puntero, pero a cambio tenemos la autenticidad de un coche que es ya un mito de las carreras (ojo, sin perjuicio de la laureada historia de Porsche en el automovilismo, y su enorme aportación año tras año a la competición y la consecución de maximas prestaciones). Un coche con el que es imposible disfrutar más de una escapada por la montaña, y un encanto propio de la exclusividad de un coche artesanal fabricado por un pequeño constructor inglés.



Esta bien, lo reconozco, no es todo tan retro como parece, su chasis, la geometría de sus suspensiones, sus frenos y los motores disponibles son completamente actuales, de hecho es lo atractivo del producto, el tener todos los beneficios de un auténtico clásico sin muchos de sus defectos. Estamos comprando clase, exclusividad y emociones muy fuertes, pero con un precio de compra menor y un mantenimiento propio de un pequeño coche utilitario (su mecánica es muy sencilla, y le basta un pequeño motor de 4 cilindros para superar a prestaciones a grandes misiles actuales con motores de 8, 10 y hasta 12 cilindros).



No me extraña que en Inglaterra, donde tan arraigada esta la afición por los buenos coches, se esté poniendo de moda el Seven. Es un capricho sin excusas, que solamente sirve para disfrutar, sin más utilidades, sin practicidad ninguna, así de sencillo. Es como comprarse unos zapatos de clavos para jugar al golf, sabemos que nunca nos servirán para nada más que eso. Es el descaro hecho coche.


PD: Para el que se sienta con ganas, Catherham vende tambien sus coches en "kits" de piezas para montarlo entero uno mismo y a su gusto, aunque si no somos mecánicos, terminarlo bien y que no nos sobren piezas es un lujo al alcance de unos pocos...

Sr. Pera

¡Ya tenemos el coche listo! Ahora estamos deseando comernos las carreteras y perdernos por ellas sin rumbo fijo, pero antes tenemos que tener en cuenta una serie de puntos que garanticen nuestra seguridad, la de los demás, y la legalidad de nuestras acciones.

Lo primero será conocer el coche y su comportamiento, y si nos es posible, coger el coche para nuestros trayectos diarios durante un tiempo. De esta manera, y sin forzar ninguna situación, iremos conociendo de forma espontánea las maneras de el coche. Sin dejar de cumplir las normas de circulación y respetando el sentido común, podemos sacar partido a la conducción. Las incorporaciones a las carreteras principales nos exigen una fuerte aceleración para circular a la velocidad recomendada. Las rotondas no dejan de ser 3 curvas enlazadas (derecha - izquierda - derecha), y así un sinfín de ocasiones diarias en las que iremos viendo el comportamiento de nuestra máquina, y que nos hará ir previendo esas reacciones y aprovecharnos de ellas.

Si nos es posible pasar un rato rodando en circuito, mucho mejor. Acceder a un dia de tandas libres, o de tandas privadas, no es demasiado complicado (internet es nuestra amiga una vez más), y aunque tendremos que guardar ciertas precauciones para poder ir y volver conduciendo nuestro coche sin que fallezca en la pista, la experiencia resultará satisfactoria (100% asegurado, palabra).

Por último, podemos hacer un plan de escapada de un día, circulando por carreteras secundarias que conozcamos bien. Todo lo seguros que vayamos es mayor concentración en la conducción. De momento tenemos bastante con llevar el coche con un control fino-fino, como para tener que improvisar además una trazada que no conocemos...

Las carreteras de montaña son uno de los máximos placeres de la conducción. Hago hincapié otra vez en el respeto por las normas. No hace falta correr para disfrutar de una apurada de frenada, una fuerte aceleración, un excelente paso por curva, una trazada perfecta, o enlazar curvas seguidas con total decisión. Aprovecho para recordar que NUNCA debemos trazar por fuera de nuestro carril, nuestro mundo está delimitado por esas rayas del suelo, y bajo ningun concepto debemos "recortar" por el carril del sentido contrario ni siquiera asomando una rueda (recordemos que las motos tienen menos margen de corrección en curva que nosotros y pueden venir de frente por su carril detrás de cada curva)

Poco a poco la afición irá aumentando, las tandas de circuito se convertiran en reuniones de amigos planificadas como viaje de placer a algun circuito lejano (Montmeló, Valencia, Jerez, Ascari, Nurburgring, Brands Hatch, etc.), las escapadas a la sierra en viajes planificados para conocer regiones, y todo ello disfrutando del camino con una conducción cada vez más precisa, más ágil, más segura, y más divertida.

Y entonces seréis auténticos FuelWasters.

Sr. Pera martes, 12 de mayo de 2009

Bueno, pues aqui seguimos una vez más, con esta tercera entrada de pruebas, experimentando aún con los formatos, cabeceras, imagenes, etc.

Muchas veces, amigos míos que se acercan a algun evento de automovilismo me preguntan si es muy caro empezar, y por dónde hacerlo. Hoy os propongo una rápida y resumida aproximación a este tema, sin detenerme mucho en cada punto. Si quereis ampliar información sobre alguna cosa en concreto, no dudéis en preguntarme.

Para empezar, lo primero que necesitamos es un coche. El mercado de segunda mano será nuestra mejor opción, más aún en estos tiempos de crisis donde las oportunidades emergen a precios de ganga. Por unos 2.000 euros deberíamos tener un coche apropiado y en buenas condiciones.



El coche puede ser el que uno elija, hay tantos como gustos y personas. Desde luego lo más recomendable es empezar por un coche ligero (lo hace más ágil de movimientos, más disfrutable, y más económico, recuerda la frase de Colin Chapman, fundador de Lotus: "El enemigo es el peso"). Luego podemos elegir entre que sea tracción delantera (Golf, Swift, 205, etc) o trasera (bmw E30, Sierra, E190, etc). Huelga decir que los deportivos tradicionales son de propulsión trasera, y cuanto más nos acerquemos a su manejo desde el principio, más intuitiva nos resultará la conducción de un deportivo "serio" en el futuro.

Poner el coche a nuestro gusto es crucial, y me refiero a adaptar su puesto de mando, y sus reacciones a lo que esperamos de su comportamiento. Si el puesto de conducción es bueno, y todo nos queda a mano, no hará falta mucha modificación. ¿Los pedales nos facilitan hacer el "punta-tacón"? Si no es así, un juego de pedales Sparco no vale más de 40 euros y nos permite acercar el freno y el acelerador cuanto querámos. ¿El volante es demasiado grande o queda demasiado cerca de los pedales? Un volante más pequeño, o con un poco de desplazamiento hacia nuestro cuerpo no cuesta más de 100 euros, y nos facilita la vida notablemente cuando rodamos a fondo. ¿El asiento del conductor no nos sujeta bien el cuerpo? Aquí ya es más complicado, porque si bien existe un inmenso catálogo de marcas como Sparco, Recaro u OMP, suelen ser un género caro, y que presenta dificultades de homologación de cara a la ITV (no obstante hay muchas posibilidades asequibles y legales, no dudeis en preguntarme o en consultar la web).

Por último, preparar el chasis para disfrutar y empezar a aprender es algo más exigente, porque cada coche es un mundo al que sientan mejor o peor unas soluciones u otras, pero básicamente siempre recurriremos a lo siguiente: Unos amortiguadores más firmes que den al coche la estabilidad y la agilidad necesarias (de 500 a 1.000 euros), y un conjunto llanta-neumático que nos combine un agarre y respuesta óptimos con una sensibilidad suficiente para saber qué esta pasando bajo las ruedas. Esto varía mucho segun las opciones y lo exigentes que seamos, desde 200 hasta 1000 euros aproximadamente.

Con esto ya deberíamos poder empezar a sacar partido a la conducción, a sentirnos un poco más pilotos, y a disfrutar cada trayecto diario con un coche que no nos ha costado una fortuna, pero que estamos empezando a calibrar, conocer y ajustar a nuestras maneras de conducción y exigencias, para poco a poco hacerlo "nuestro" coche, y que se vaya puliendo hasta ser exactamente como queremos que sea.

En el próximo capítulo, hablaremos sobre cómo y dónde empezar una vez que ya tenemos el coche. Conducid siempre con cuidado y respetando las normas y a los demás conductores.

Sr. Pera lunes, 11 de mayo de 2009

Los tiempos cambian muy deprisa, y en nuestro amado mundo del automóvil, se han producido muchos despistes en los últimos 10 años. La carrera de los fabricantes por hacer coches más limpios, menos gastones y más potentes, unido a la moda de catalogar todo como "deportivo" para incrementar las ventas, esta haciendo que perdamos un poco el norte de lo que en realidad son las cosas.

Las referencias ahora mismo son muy distintas a los años 70, cuando un deportivo era un coche de reacciones complicadas, sutil equipamiento y comodidad, y más potencia que el resto de la gama. En cambio, hoy en día podemos ser adelantados irresistiblemente por un Todo-Terreno de más de 400 cv, por una berlina familiar diesel de más de 250cv, o por un monovolúmen automático. Cada vez a más cosas se las denomida "sport", y estamos llegando a un punto en que se empieza a llamar así a las variantes precisamente menos deportivas (casos reales como el Sportback, Sportwagon, etc que hacen referencia a las versiones más familiares de algunos modelos, que no sabemos por qué reciben esta denominación cuando son precisamente lo contrario).

El problema no es sólo cuestión de términos, sino tambien de cifras. Así, coches pesados, grandes, altos, familiares o todoterrenos con motores diesel y cambios automáticos pueden ser más eficaces y prestacionales en términos absolutos que los deportivos auténticos de gama media, sacando los colores a más de uno en carretera abierta.

PERO NO NOS CONFUNDAMOS. Un deportivo es una cosa bien distinta. Un coche puede ser mucho menos prestacional, menos potente, menos rápido, y ser más deportivo que los demás. Y es que el deportivo es un coche que nos acerca al deporte del autmovilismo, que nos hace sentir unas sensaciones puras y auténticas, un sonido de carreras, un tacto especial, una posición de conducción determinada, unas reacciones concretas, y muchas veces una incomodidad en beneficio necesario de la eficacia (para los fuelwasters "sarna con gusto no pica").

Un coche de más de 1.700 Kg, con cambio automático, 5 puertas, más de 1.60m de altura, turbodiesel, y de suspensiones blandas jamás podrá ser un deportivo por muy Sport que se denomine, por mucho volante deportivo que lleve, por mucha potencia que genere y por mucha velocidad que alcance, porque no será capaz de emocionar a un piloto, de acercarnos a la sensación "de carreras" cuando estiramos las marchas hasta el corte, cuando enlazamos curvas con violencia o cuando apuramos frenadas cambiando hierros.

A sus dueños les parecerá que su coche les transmite sensaciones deportivas porque cuando pisan el acelerador el coche sale disparado adelantando a todo el que se ponga por delante. A todos ellos les pediría que fueran un día a unas tandas libres de algun circuito baratito, que se pongan a los mandos de cualquier cochecillo de verdad de hace unos años (Golf GTi mk2, Swift GTi, 318is E30, Seat 1430, 205 Rallye y un larguísimo etcétera) y verán que la emoción, la diversión, la pasión y el encanto por el pilotaje es una experiencia bien distinta a lo que entendían hasta ahora.









Y entonces se convertirán en auténticos FuelWasters.

Sr. Pera jueves, 7 de mayo de 2009

Esta es la primera entrada de este blog, que me sirve tanto para daros la bienvenida como para ir haciendo pruebas de formato, así que ponéos a gusto.


Se inaugura FuelWasters, un blog que quiero dedicar a toda esa gente que está dispuesta a disfrutar al volante en cada momento, a todos los que nos deleitamos con el sonido de un buen motor de gasolina, a todos los que vemos mejor el mundo desde detrás de un volante.

No pretendo hacer de esto un blog de actualidad del motor, para eso ya existen sitios increibles como http://www.pistonheads.com . Me gustaría más bien usar esta tribuna para crear afición, para compartir momentos irrepetibles al volante, y de paso, demostrar que no somos criminales por disfrutar de las maravillas de un coche deportivo.

Aqui lo único que cabe es pasión por el pilotaje, por la conducción que va más allá del desplazamiento entre dos puntos. No hay sitio a conductas delictivas en la carretera, a conducción temeraria, ni al uso indebido de la vía pública. Tampoco quiero hacer referencia al mundo del tuning, moda que nunca he comprendido y que nos ha dejado grandes aberraciones en nuestras carreteras.

Me gustaría cargar esto de vivencias personales, anécdotas, y material fotográfico en que fundamentar esas sensaciones, así que con vuestro permiso, ¡me queda mucho trabajo por hacer aún!